6.10.07

ENTREVISTA A “EL COLECTIVO”

A continuación una entrevista a tres de los integrantes de “El Colectivo”: Renato Pita, Claudia Denegri y Coco Polar. “El Colectivo” es un grupo de jóvenes egresados de la Escuela Nacional de Bellas Artes, que tienen una propuesta donde el arte y la política constituyen un cimiento de trabajo igualitario.

Dentro de algunos días “El Colectivo” estará viajando a La Paz (Bolivia), son parte de la representación peruana en la Bienal Internacional de Arte SIART.

Esperamos seguir comentando y difundiendo el trabajo de “El Colectivo”.

ENTREVISTA A “EL COLECTIVO”

Por: David Flores-Hora


David Flores-Hora. (D.F.H.). ¿Como surgió “El Colectivo”?.

Renato Pita. (R.P.) Podemos decir que hay una etapa previa al surgimiento de “El Colectivo” que data del año 2000, donde empezaron a surgir experiencias de trabajo colectivo, y no solo entre los miembros de lo que ahora es “El Colectivo”.

En este momento coincidimos en la tendencia que el artista como un “yo creador” estaba superada, y que por el contrario era más importante conversar, discutir, y que se produzcan ideas más interesantes. En esta etapa, que es bastante larga desde el 2000 al 2004, se dan muchas experiencias colectivas.

La etapa de la toma de la Escuela Nacional de Bellas Artes, fue un proceso político y social que nos marcó mucho, y lo consideramos un antecedente a pesar de ser lejano a nuestra formación como colectivo. El proceso de la toma implicó una gran organización, muchos de nosotros apoyamos la toma de distintos niveles: por ejemplo estuvimos en la calle durmiendo, adentro de la Escuela, recolectando víveres, buscando fondos, etc. Consideramos la Toma como un referente porque nos enfrentó hacia una necesidad de afrontar los problemas, encarar una problemática social de la manera artística y mediante la organización estudiantil.

D.F.H. Cual fue la tendencia al interior de la Escuela de Bellas Artes que comenzó a sentirse en esos momentos de “regreso” a la “democracia” y de formación de ustedes como grupo.

Claudia Denegri. (C.D.) La mayor tendencia que pudimos notar es la predisposición a la organización después de la toma, participar activamente en el Centro de Estudiantes. En general en todo el proceso, que era muy político. También existía la tendencia de otras personas para trabajar proyectos artísticos en colectividad, intercambiar información y tener una postura crítica.

Coco polar. (C.P.) Básicamente lo que posibilitó la toma de la escuela fue proponer y reforzar la organización estudiantil, que en ese momento no existía en la escuela. La toma sirvió para que los estudiantes se den cuenta que de forma colectiva se podía encarar muchos problemas.

R.P. Uno de los logros de la toma es que existe el centro de estudiantes, con estatutos y con ingerencia en la escuela. Antes de eso existía acciones espontáneas pero ningún organismo que las articulara dentro de la institución.

C.D. Otro factor que influyo mucho en la toma fue la coyuntura del Perú durante la dictadura de Alberto Fujimori. Es por eso que nosotros consideramos esta coyuntura como parte de la historia del “El Colectivo”, ya que participamos en las marchas en contra de la dictadura, no como grupo, en ese momento como estudiantes de la escuela. Nosotros fuimos muy críticos, estábamos en contra de la dictadura y por ende fuimos muy críticos a las autoridades de la escuela.

D.F.H. Ahora que mencionan la coyuntura política, ¿Qué tanta importancia tiene el compromiso político en “El colectivo”?

R.P. Nosotros partimos por el hecho de que todo arte es político. De hecho existe un arte que nace desde la indiferencia pero no deja de jugar un rol en el panorama social de la cultura. De alguna forma una obra de arte es un producto que siempre se inscribe en la sociedad.

A partir de esta idea, que todos en “El colectivo” tenemos, sabemos que cada trabajo que hacemos se articula en un contexto histórico, social y coyuntural. Esto nos obliga a replantear nuestra participación y nuestra producción artística en ese contexto.

Además a partir de la experiencia como estudiantes, como individuos y como seres sociales que somos, asumimos una acción y una posición. Consideramos que nuestro trabajo es a partir del arte, un trabajo como cualquier otro, y tenemos derecho a vivir y pronunciarnos desde esto. Con nuestro trabajo podemos aportar a un movimiento, a una fuerza que empuja el coche por un ansia distinta.

Vemos que existe actualmente un sistema que se desarrolla con total prepotencia sobre las mayorías populares. En ese sentido consideramos que nuestra forma de trabajo es una herramienta importante para aportar al cambio a una sociedad distinta, más justa, igualitaria, que no sea excluyente.

D.F.H. ¿Qué reacciones ha generado, tanto a compañeros de la escuela como profesores, la formación de “El Colectivo” y su forma de trabajo?

C.D. El trabajo de “El Colectivo” básicamente ha tenido un proceso: nos hemos iniciado con el desarrollo de un trabajo político, muy crítico, de trabajar en colectividad. Era romper con lo que nos imponían en la escuela, se cuestionó lo individual, intimista, del artista ¨genio¨ metido en su taller. Esto causó una reacción y extrañeza de los profesores y alumnos a quienes invitábamos a los conversatorios que organizamos. Para ellos fue muy extraño que alguien rompa esos márgenes a los cuales estábamos acostumbrados.

C.P. En el contexto de formación de “El colectivo”, mucha gente por afinidad se ha integrado a nosotros. Esto refuerza nuestra idea desde el inicio: el trabajo en conjunto desde la organización como forma de resolver problemas.

D.F.H. ¿Que significa trabajar en un colectivo con 9 personas? ¿Qué ventajas o dificultades implica esto?.

C.D. Al principio obviamente cuesta, pero al querer hacer un trabajo colectivo, unido y constante estas dificultades iniciales se van superando. El hecho de ir organizándonos también nos ayudó bastante para tener una metodología. Hay cosas que las hemos ido aprendiendo con el tiempo y con la práctica: como repartirnos el trabajo, como fluyen las ideas, etc.

Efectivamente cuesta trabajar en grupo, pero con el tiempo es mucho lo que hemos avanzado y afianzado.

Lo que al principio no unió es estudiar en un mismo sitio, ya había afinidades, un trabajo previo de conocerse y experiencias en conjunto. Eso posibilitó que sea más fácil la convivencia.

R.P. El desafío de trabajar en grupo no es solo en el campo artístico, sino en todo nivel. El hecho que tengamos afinidades, no implica que no tengamos diferencias, existen, pero el proceso de forjarse poco a poco, es un proceso de reconocimiento a que nivel podemos trabajar, cual es el nivel de concordancia, y como podemos solucionar las diferencias.

D.F.H. Ante la ausencia de grupos organizados de artistas o estudiantes de arte, me llama la atención mucho la continuidad y capacidad de organización que tiene “El Colectivo”, teniendo en cuenta que son 9 personas.

R.P. Primero déjame decirte que no somos el único grupo organizado de artistas. Incluso cuando éramos estudiantes, había otros colectivos que en diferentes niveles venían trabajando.

Además de nosotros, hay otros esfuerzos colectivos de arte, además existen grupos de estudiantes ya no en colectivos que participan en acciones, procesos de organización, lucha estudiantil, en asamblea de delegados, etc.

En un momento nosotros comenzamos a hacer un activismo cultural en la escuela, organizamos pequeños conciertos, conferencias, conversatorios, talleres libres, lo cual era y es nuestra forma de trabajo.

Ahora tenemos un tiempo que nos ha servido para mejorar eso, somos bastante autocríticos y consideramos que nos falta más tiempo para tener un proceso realmente completo. Sin embargo mantenemos la idea que lo político no pasa por solo manifestarse públicamente. Cada manifestación tiene que estar orientada con un objetivo claro, tiene que responder a una construcción mayor que va más allá del campo del arte y que se debate en las calles, en las aulas, en la gente. La lucha por una sociedad más justa e igualitaria no se agota en las acciones artísticas, sino en las capacidades de crear movimiento, acciones organizadas. Desde nuestra particularidad podemos mucho menos. En esta lucha no estamos solos y la construcción a la que nos referimos esta con fuerzas que como nosotros impulsan una historia que se construye desde abajo.

D.F.H. ¿Han tenido contado con otros colectivos o grupos de trabajo locales o extranjeros?

C.D. Básicamente hemos tenido contando con grupos de aquí: con la gente del Fiteca en Comas, en Villa con la gente de Arena y Esteras, en Cijac dentro del marco del Foro de la Cultura Solidaria, con gente de San Marcos estudiante, de base, etc. Elementalmente con el ambiente local.

A nivel internacional, específicamente cuando hicimos el blog, teníamos referentes de grupos de otras partes de Latinoamérica, los hemos “linkeado” y nos parece interesante la idea de una relación con estos grupos con los que nos identificamos o sentimos una cercanía por su trabajo y sus propuestas.

C.P. La web de estos grupos, se podría decir que son espacios donde uno recopila información, a pesar de la lejanía uno puede saber lo que pasa en otras partes de Latinoamérica, “Escombros” por ejemplo, es un grupo referente para nosotros.

D.F.H. ¿Ustedes consideran que hay muchos artistas que trabajan una apuesta crítica desde la política en el Perú?

R.P. La política no solo la concebimos nosotros como una acción de sacar un manifiesto, que lo hemos hecho, eso es solo una parte. Creemos que actualmente existe una tendencia dentro de un proceso cultural, histórico y social en el que vivimos aquí en el Perú, que nos encarna ciertas realidades.

Creemos que hay varios espacios y artistas que tienen una apuesta crítica. Esta apuesta es desde el panorama artístico-cultural hacia un panorama más amplia de lo nacional. Creemos que existe una corriente que tiende hacia eso, pero esos espacios y artistas no pueden quedarse aislados, tienen que gradualmente irse vinculándose y fortaleciéndose.

El panorama artístico-político no podemos desligarlo de procesos sociales mayores. De hecho los noventas implicaron un repliegue a nivel de organizaciones, además hubo una fuerte represión. En la Escuela de Bellas Artes se cerró el Centro de Estudiantes y se dieron las intervenciones en las universidades. Existía una política en la dictadura de Alberto Fujimori de represión a todo lo que implicara una organización. Eso repercutió en los actores sociales como son los artistas en varios aspectos, por ejemplo: en el intimismo, en un cierre en el individuo, desvincular el arte de un panorama social más amplio. Es importante señalar que esta coyuntura afectó todos los campos.

Posteriormente a la derrota de la dictadura empezaron a surgir nuevos espacios de organización y muchos espacios que ya existían comienzan de cero. Considerar que la propuesta crítica y política del artista no existió en lo últimos años es una media verdad, pero esto es parte de un proceso que hay que comprenderlo.

Hace poco en el marco del III Congreso de las Artes se vio esa realidad donde la gente tenia no solo la idea de manifestarse, también de asumir una posición y de vincularse.

En ese sentido “El Colectivo”, como parte de un trabajo en arte, quiere hacer sólido ese vinculo entre los distintos grupos para realmente generar una posición sólida como conjunto, como generación y como distintos actores. De esa forma evidenciar la necesidad de este nivel de trabajo en conjunto y articulado como única salida para generar procesos sociales de construcción más sólidos en comparación de los que nos precedieron.

C.D. En el contexto de reconocimiento de algunos sectores, o del debate de quién conoce el trabajo de quién, “El Colectivo” si se siente parte de ese grupo de gente que está trabajando, que está creciendo y que si se reconoce unos a otros. Podríamos ir a los espacios artísticos convencionales, pero consideramos también que nuestro trabajo está presente junto con otras organizaciones, con el dialogo y relaciones que podamos establecer mientras trabajamos.


D.F.H. Enfocándonos ahora en el trabajo de “El Colectivo”, propiamente dicho, me gustaría conocer al detalle el proyecto “Largo Tiempo el Peruano…” (2006), ¿como surgió y se gestó este proyecto? ¿Qué peculiaridades tuvo esta dinámica de trabajo en los microbuses?

C.D. El año 2006 fue el año de las Elecciones Presidenciales en el Perú. Como todo proceso político y coyuntural marca cuestiones de fondo. Justamente este año decidimos trabajar a partir de esta coyuntura.

Comenzamos a trabajar el tema de las elecciones con unos afiches, los hicimos circular en versión impresa y versión digital, y culminó con una tizada y entrega de volantes. De esta forma hicimos más clara nuestra idea de trabajar con la coyuntura y el tema político más a fondo. Siempre tratamos de hacer clara la idea que podemos construir algo y que organizados es mejor.

Se dieron las elecciones en donde ganó Alan García y teníamos claro que el 28 de julio era una fecha crucial para manifestarnos, por que era la parte final de todo ese proceso electoral y el cambio de mando.

Es este contexto es que surge la idea de trabajar las escarapelas, cuya intervención quería reflejar estas frases que muestran no solo nuestra opinión, sino hechos reales, datos. Lo importante para nosotros es que estas escarapelas circulen y es por eso que escogimos el discurso de la calle. La forma como la gente se subía a los micros nos parecía una dinámica interesante, es decir no solo tomamos referentes visuales sino dinámicas, es lo que tratamos de manejar en “El Colectivo”.

R.P. Un antecedente claro a nuestro trabajo, y más allá de pensar en la idea de originalidad, es el trabajo de Juan Javier Salazar. Lo más importante es aprovechar esas formas de comunicación que va creando la propia gente con la venta ambulatoria.

De alguna forma tenemos la fuente artística, si la podemos llamar de algún modo, y por otro lado está la fuente cotidiana de comunicación. Entonces decidimos dar la cara a las personas y no asumir una voz falsa, o utilizar el hecho artístico como impostación de la voz de unos vendedores.

C.D. Básicamente nuestra forma de abordar a la gente en los micros era muy sincera, decíamos que somos estudiantes de bellas artes y hemos creído conveniente dar nuestra opinión de estas fiestas patrias, sobre temas de fondo como patria, nación, educación, organización, cultura, etc.

C.P. La dinámica de subir a los micros, no era solamente vender un producto sino explicar directamente el trabajo a la gente y desmantelar la idea que nos venden los medios en fiestas patrias: parada militar, cambio de mando y toda la parafernalia del aniversario de una falsa patria, una idea de patria que no nos representa a todos, y justamente lo que hicimos mediante las frases de las escarapelas era mostrar lo que había detrás de esta festividad.

Con respecto a la gente, algunos dialogaron con nosotros y compartían la idea de aprovechar esta fecha para brindar otro tipo de información, descubrir lo que verdaderamente había detrás de esta fecha. Nosotros pedíamos una colaboración voluntaria, y la gente comprendía que era un trabajo que necesitaba solventarse. Es importante dejar muy claro que “El colectivo” es un grupo autogestionado.

C.D. La producción de las escarapelas era totalmente artesanal. Nosotros mismos las serigrafiamos y las armamos.

Con respecto a nuestro discurso, este era diferente pues no estábamos vendiendo un caramelo o algo por el estilo. Eso de por sí despertó mucho la atención, había gente que no compraba pero estaba muy atenta al discurso.

D.F.H. Hubo otro trabajo de ustedes que lo conocí y me llamó la atención, “Volveré y seré millones” (2006). ¿Qué implicó este proyecto?.

R.P. El movimiento José María Arguedas, que es una organización estudiantil, nos invitó a hacer un homenaje a José Carlos Mariátegui. Nosotros estamos convencidos que José Carlos Mariátegui fue un hito para comprender el proceso peruano del siglo XX, además el había hecho una evaluación del problema del trabajo, del indio, de la tierra, etc, en los “7 ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana”. Es por eso que creímos que una de las formas más propicias de hacer un homenaje al Amauta, más que hacer una alegoría a su pensamiento o un homenaje a su personalidad, era acercarnos a un problema real que vemos diariamente: la informalidad.

La informalidad como una forma de trabajo que se instala actualmente para sostener una política económica internacional, es decir la evolución que tiene el sistema capitalista que coloca esa forma de trabajo como una manera de explotación.

Nosotros ya teníamos relación con el tema de la informalidad a partir de cómo esto produce resultados estéticos, que son los referentes urbanos que tenemos actualmente y que cohabitan con nosotros. Además de esto, se encuentra el trabajador como persona. Nosotros decidimos acercarnos a esas personas, lo cual es un panorama distinto para lo que es el tema de organización de trabajadores, sindicatos, etc.

Además es importante recordar que Mariátegui funda la C.G.T.P. (Central General de Trabajadores del Perú), esta organización está basaba en la concepción de la organización de los trabajadores a través de los sindicatos. Lo cual difiere con la informalidad donde hay casos particulares, es más es difícil pensar en la idea de la sindicalización, la organización de los trabajadores es más complicada. Hay ambulantes pero no hay una organización estructurada que permita una mejora en las condiciones de esos trabajadores.

Nosotros decidimos acercarnos a la particularidad de cada trabajador, a su experiencia peculiar, que podía decir cada uno acerca de su trabajo. En ese sentido fue un trabajo muy grato: salir a tomar fotografías y tratar de conversar con esos trabajadores ambulantes. El proyecto consistió en fotografiar diferentes formas de trabajo informal desde vendedores de bolsas, vigilantes, dateros, malabaristas, etc, que nos cuenten algunas características de su trabajo: ¿Hace cuánto tiempo trabajas en esto?, ¿Cuánto horas al día?, ¿Qué problemas tienes como trabajador informal?, y básicamente era hacer evidente esta práctica, que muchas veces pasa desapercibida o es una realidad que no queremos ver. Esto fue una especie de documentación que hicimos a través de la fotografía.

D.F.H. Por lo que me cuentan: ¿Se puede deducir que ustedes tienen un discurso antagónico a lo que es una galería de arte netamente comercial?

R.P. Desde la práctica es evidente que hay un antagonismo, desde el hecho que no hemos participado hasta ahora en una exposición-venta, eso es sintomático de nuestra posición. Nosotros concebimos importante ahora construir nuevos espacios. Las galerías de arte tradicionales mantienen una caducidad con los receptores, son espacios que no tienen conexión con la gente, completamente elitizados y que son parte de un sistema de concepción del arte que está muy ajeno a la forma como tiene que desarrollarse ahora, no es una visión del arte donde se puede afrontar distintos fases de la vida, de la sociedad, con distintas herramientas. En ese sentido desde la práctica tenemos un antagonismo con las galerías de arte tradicionales.

D.F.H. Justamente ahora que hablan de vínculos con otras organizaciones, ¿Cómo fue la experiencia de trabajar en campañas de muralización, junto con otras organizaciones y colectivos en el marco del FITECA?

C.D. Las muralizaciónes siempre se vivió con esta vinculación a grupos. Hay toda una historia de muralización en otros países, aquí las organizaciones de base y comedores populares se relacionan con las comunidades a través de murales dejando estas huellas, este trabajo en conjunto y estas ideas. “El Colectivo” concibió sus trabajos de muralización para apoyar a algunos grupos, acercarnos y vincularnos con la gente del FITECA, de Comas, así como en Villa el Salvasdor.

D.F.H. En el momento que trabajan con la comunidad: ¿Qué papel toman ustedes?, ¿solo dirigen el trabajo o hasta que punto se vinculan?.

R.P. No es necesario pensar en la idea de dirigir. Hay dos cosas en el tema de mural: Hay algunos que lo hemos hecho nosotros exclusivamente, a partir de ciertos trabajos en algunos espacios, lo tomamos como unos espacios de propaganda, demostrar que el arte puede estar en las calles quizá de alguna manera; por otro lado está los trabajos colectivos de relación con la gente, en donde está el tema de la pintura colectiva que si bien no es una pared parte de la idea del mural, un mural que se puede mover que consiste en una tela de diez metros donde si planteamos una dinámica de aporte de la gente directamente.

Lo que siempre ocurre es que estamos haciendo murales en un contexto donde hay gente mirando y uno invita a la gente a participar del proceso porque es gente del barrio que quiere intervenir, que les gusta pintar, que les parece agradable lo que estamos haciendo. Todavía no hay una dinámica sólida de organización a partir de la pintada de murales, pero si es una dinámica espontánea.

Fotos:

Foto 1: Los 9 miembros del “El Colectivo”: Juncalí Durand, Oscar Salvatierra, Lizbeth Ramirez, Yuri Castañeda, Cesar Rivera, Claudia Denegri, Renato Pita, Ormar Colán y Coco Polar.
Foto 2: Adhesivo de la toma de la Escuela de Bellas Artes, en mayo del 2001. Considerado como antecedente a
la formación de “El Colectivo”.
Foto 3: Participación de “El Colectivo” en la marcha Extradición de Fujimori. Embajada de Chile.
Foto 4: Escarapelas intervenidas del proyecto “Largo Tiempo el Peruano…” 28 de julio del 2006.
Foto 5: Registro del proyecto “Volveré y Seré Millones”, mayo del 2006.
Foto 6: Claudia Denegri, Renato Pita y Cesar Rivera en la campaña de muralización en el marco del FITECA 2007.

2 comentarios:

Universitario dijo...

holas, primera ves ke veo tu blog,acabo de llegar desde USA...una entrevista sui géneris, las preguntas estan monses y repetitivas falta mejorar en eso, pero las respuesta geniales, apoyo al colectivo!

El Editor dijo...

Hola. Gracias por visitar el blog. Yo tambien creo que las respuestas son geniales.
Muchas gracias por el comentario y la crítica.

Saludos
David