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8.12.09

LA RESPUESTA DE NATALIA MAJLUF A LOS COMENTARIOS DEL "MAESTRO"

En el marco de las declaraciones del artista Fernando de Szyszlo, que las comentamos en esta plataforma, a continuación reproducimos una entrevista a Natalia Majluf, directora del MALI, quien responde a los cuestionamientos del pintor.
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Esta entrevista, a cargo de Carlo Trivelli, fue publicada el 06 de diciembre del 2009 en el diario limeño El Comercio.

DEBATE. Arte e ideas
"No podemos dejar de reflexionar"

LA DIRECTORA DEL MUSEO DE ARTE DE LIMA RESPONDE A LAS CRÍTICAS DE FERNANDO DE SZYSZLO. EN EL FONDO, LA DISCUSIÓN PARECE GIRAR EN TORNO AL VALOR DEL ARTE CONTEMPORÁNEO

Por: Carlo Trivelli

Fernando de Szyszlo criticó recientemente la labor del Museo de Arte de Lima (MALI), primero en la revista de la Biblioteca Nacional y luego en declaraciones a “Perú.21”. El reconocido pintor no está de acuerdo con que el MALI se ocupe del arte contemporáneo, labor que lo hace parecer, según dijo, una galería de arte y que debería dejar, más bien, al Museo de Arte Contemporáneo (MAC). Al respecto conversamos con Natalia Majluf, directora del MALI.

¿Qué opina de estas críticas a la labor del MALI?
No es la primera vez que Fernando de Szyszlo cuestiona el trabajo que el Museo de Arte de Lima viene haciendo en el campo contemporáneo. A mí me cuesta entender esa obstinación tan tajante en contra de que el MALI tenga un papel en el fomento del arte contemporáneo y, menos aun, que proponga que esa tarea se deje a una institución que aún no logra constituirse. Quiero dejar en claro que espero que esa institución, el Museo de Arte Contemporáneo, se llegue a constituir, porque en una ciudad de 8 millones de habitantes hacen falta más espacios para la difusión cultural. Pero si el MAC estuviera activo hoy, el MALI seguiría trabajando en el campo contemporáneo. No entiendo por qué una institución debe tener el monopolio de un ámbito de la creación cultural. Si el MALI no hubiera trabajado en el campo contemporáneo en las últimas dos décadas, ¿quién lo habría hecho? Hay cierto tipo de trabajo que no pueden hacer las galerías o los institutos.

Como crear una colección.
Efectivamente. Esa es la función esencial de un museo. Y un museo como este, que pretende ser representativo de toda la historia del arte del Perú, no puede simplemente borrarse de un plumazo toda la segunda mitad del siglo XX. El arte de las décadas del 60, 70, 80, 90 no puede desaparecer del mapa. Y lo que estamos haciendo es construyendo un acervo público para el país.

Otra de las críticas es que pareciera que, por ocuparse del arte contemporáneo, el MALI no atiende el arte de otros períodos.
Eso me sorprende muchísimo porque Fernando de Szyszlo, como integrante del Patronato de las Artes, recibe regularmente información sobre el museo: los planes de trabajo, los presupuestos y, por lo tanto, sabe todo lo que el MALI hace. Él sabe que se ha hecho un esfuerzo muy grande hace poco para adquirir un importante cuadro de Sabogal [su retrato de Camilo Blas] y que, además, hemos podido incorporar a la colección todo el archivo de Camilo Blas, que es el conjunto más grande de dibujos de un artista peruano del siglo XX. Y él sabe también del ambicioso trabajo que se está haciendo con José Gil de Castro, que no tiene precedentes en el país ni —me atrevería a decir— en toda la región, entre otros proyectos.

Acerca de las instalaciones de Centro Abierto, promovidas por el MALI y otras instituciones, Szyszlo dijo que le parecieron algo muy lindo pero falto de seriedad. Y añadió: “Ser peruano significa decir algo que tenga sentido para nosotros, y no pensar como si estuviéramos en Nueva York o Madrid”.
El mismo Szyszlo fue quien dijo, con respecto a la Agrupación Espacio y con respecto a la publicación de la revista “Las Moradas” que 1947 fue el año en que los peruanos fuimos por primera vez contemporáneos de todos los hombres. ¿Tendríamos que dejar de serlo hoy día? Creo que no. Y lo que el museo no quiere y no va a hacer es replegarse a una posición provinciana y solo mirar hacia adentro. Creo que el gran dinamismo que ha cobrado el arte peruano en los últimos 5 o 10 años tiene que ver con la apertura que la escena peruana demostró a partir de las bienales de Lima y también a partir del trabajo del propio museo que, con enorme esfuerzo, ha traído muestras como las de Cornelia Parker, On Kawara, Joseph Albers, la gran muestra de Fluxus con el instituto Goethe… Todas ellas han ayudado a gestar en el Perú una nueva mirada sobre el arte. No llego a entender esa posición en una persona que, con toda justicia, reclama valorar lo que hizo el Instituto de Arte Contemporáneo durante las décadas del 50 y 60, que trajo a artistas que, de otro modo, no hubiéramos podido conocer.

Parece haber cierta intransigencia con respecto al arte contemporáneo, de parte de Szyszlo y de otras personalidades de su entorno. Son conocidos, por ejemplo, los ataques de Mario Vargas Llosa a buena parte del arte contemporáneo, como a la famosa muestra “Sensation”, a la que le dedicó una columna titulada “Caca de elefante”, y, más recientemente, al trabajo de Damien Hirst…
No parecen tomar en serio las prácticas artísticas contemporáneas. Y yo lo entiendo, porque el arte de la posguerra en adelante ha sido un espacio de cuestionamiento al modernismo y sus supuestos. Y hay una ruptura generacional que yo considero mucho mayor que la que significó el arte moderno en su momento. Para alguien formado en la tradición moderna, el arte contemporáneo resulta difícil y resulta hostil. Eso se puede entender. Lo que no podemos hacer es dejar de reflexionar sobre ese proceso. Eso es parte de lo que nos toca hacer como museo.
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PRÓXIMA GRAN EXPOSICIÓN
Antológica de Gordon Matta-Clark
Cuando se le pregunta por qué los grandes temas del arte, los universales y trascendentes, parecen ausentes en el arte contemporáneo, Majluf explica: “Es que están ausentes en la filosofía contemporánea. Eso es parte del gran cambio que ha significado lo que yo llamaría la revolución cultural de las últimas décadas. El modernismo quiso hablar del arte como un lenguaje abstracto y universal; los planteamientos posmodernos cuestionan ese discurso, proponen más bien fijarse en la diferencia, en las especificidades, para valorar y cuestionar los supuestos detrás de la utopía modernista”.

Es en esa línea de trabajo que se inserta la próxima exposición “Gordon Matta-Clark: deshacer el espacio”, un proyecto de alcance regional organizado por el MALI. Matta-Clark, hijo de los artistas Roberto Matta y Anne Clark, es una figura de singular importancia en el arte contemporáneo, aunque poco conocido en Latinoamérica. Por eso la muestra tiene carácter itinerante: está actualmente en Chile, viaja luego a Brasil y viene a Lima en el segundo trimestre del 2010 como parte de las actividades por la reapertura del MALI.
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30.11.09

LA OPINIÓN DEL "MAESTRO" DE SZYSZLO

"Museo de Arte de Lima es una galería", es lo que dice el artista Fernando de Szyszlo en una breve nota aparecida el día 29 de noviembre pasado en el diario limeño Perú21.

Estas declaraciones, recogidas por Carlos Chávarry Valiente, ponen en evidencia la postura totalmente burguesa, conservadora y propia de quien en 1975 fue el mayor crítico al otorgamiento del Premio Nacional de Cultural al artista ayacuchano Joaquín López Antay.

De Szyszlo, utiliza el respaldo de quienes lo consideran un “maestro” del arte peruano, para dejar en claro, siempre que puede, su punto de vista totalmente atemporal y redundante. Su visión del arte peruano termina en el arte moderno, con el Grupo Espacio y con sus coetáneos.

“Es simple: un museo, en principio, es el depositario del arte de un país. Y el MALI debería ser un depositario del arte peruano. El patronato que se formó para su creación tenía esa idea: mostrar los dos mil años de nuestro arte”, afirmaciones con olor a naftalina y cuestionables totalmente. Un
museo actualmente es un punto de encuentro, un lugar que genera memoria, que construye vínculos con su entorno, que apoya en la educación escolar y universitaria, que genera creatividad y desarrollo, entre otras funciones que debe tener un museo en la actualidad.

En un contexto donde el
Museo de Arte Contemporáneo (MAC-Lima) sigue en construcción, y donde no existe un Museo de Arte Latinoamericano en el Perú, es muy saludable la apuesta del MALI por gestar una colección de arte contemporáneo y tener una mirada al arte latinoamericano. Una apuesta contemporánea, que en el sentido amplio de la palabra debería-tiene que incluir al arte tradicional.

En fin, se trata del enunciado de un artista que después de muchísimos años mantiene una postura políticamente incorrecta.

Foto: Retablo de Joaquín López Antay. Madera, pasta y tela encolada. c1960. Colección Museo de la Cultura peruana.

25.10.09

26 OCT - 8.30 PM / LUNES DEL CDAPC: PORTAFOLIO DE CURADORA. TATIANA CUEVAS

El Centro de Documentación de Arte Peruano Contemporáneo (CDAPC), organiza una nueva fecha del “LUNES DEL CDAPC”, en el que presentará el PORTAFOLIO DE CURADORA: TATIANA CUEVAS, historiadora del arte mexicana y curadora de arte contemporáneo del MALI.

Este portafolio (Trasmitido en vivo a través de
http://www.ccelima.org/) será presentado el lunes 26 de octubre a las 8:30 pm, en el auditorio del Centro Cultural de España (Natalio Sánchez 181, Sta. Beatriz, Lima).

Tatiana Cuevas (mexicana, residente en el Perú) es curadora de arte contemporáneo del Museo de Arte de Lima (MALI). Tiene una maestría en Curaduría de arte contemporáneo de la Royal College of Art de Londres y una licenciatura en Historia del arte de la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México. Durante 2005-2008 fue curadora asociada en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo de México. En el 2004 obtuvo la beca Hilla Rebay International Fellowship de la fundación Guggenheim en Nueva York.

Entre las exposiciones que ha curado recientemente se encuentran: Postales de Lima. Una selección de la colección de arte contemporáneo del MALI, MALI-Casa Wiese, Lima (2009); Henrik Håkansson. Novelas de la selva y Thomas Hirschhorn. Stand-alone ambas presentadas en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo (2008); México Cabinet. Supplements to a Collective Reverie, del certamen 7 Internationale Foto-Triennale Esslingen, en Alemania (2007); y Jesús Rafael Soto. Visión en movimiento, en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo–Fundación Proa, en Buenos Aires y Galleria d’Arte Moderna e Contemporanea de Bergamo, Italia (2005-2006).
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Foto: Musuk Nolte

29.1.08

EL CAAC EN DEBATE. COMENTARIOS DE AUGUSTO DEL VALLE

Sharon Lerner cuelga en la bitácora Arte Nuevo un texto del crítico y curador Augusto del Valle con respecto al conversatorio El CAAC en debate, que se llevó a cabo el 15 de enero pasado en el MALI, y que informamos en esta plataforma.

Este texto reflexiona sobre la colección de arte contemporáneo del MALI a través de su Comité de Adquisiciones de Arte Contemporáneo (CAAC), y sobre el programa MALI contemporáneo.


A continuación reproducimos este texto.

SOBRE LAS ADQUISICIONES DEL MALI, 2007, ARTE CONTEMPORÁNEO

Por: Augusto del Valle C.

El último martes 15 de enero, se discutió en el auditorio del MALI, la política de adquisiciones de esta institución, con respecto al arte contemporáneo, para el año 2007. Actualmente y hasta la segunda semana de febrero, el público podrá ver entre cuarenta y cincuenta obras que fueron adquiridas y que se exhiben en aquel espacio del museo destinado a las exposiciones temporales.

Para discutir sobre estas adquisiciones fueron invitados Gustavo Buntinx y Sharon Lerner. Por el lado del museo estaba en la mesa de discusión la directora del mismo, Natalia Majluf. Asimismo, estaban también los críticos y curadores protagonistas de la selección de obras, Rodrigo Quijano y Jorge Villacorta. En representación del Comité de Adquisiciones de Arte Contemporáneo del MALI (CAAC), se hizo presente Jorge Basadre, quien también hizo las veces de moderador de la mesa.

La exposición permite ver cerca de 50 adquisiciones. Cabe resaltar el criterio amplio en la selección, precisamente, en la medida que resulta difícil hacer un conteo, en algunos casos, por “obra” única, pues una gran parte de la selección se define, propiamente, a partir de conjuntos visuales. Por poner un ejemplo, el trabajo de Flavia Gandolfo, La configuración -de la serie Historia- son 45 impresiones digitales en papel fotográfico. Las adquisiciones, contadas bajo un criterio de conjuntos visuales, sin embargo, son cerca de treinta. Así, bajo ese criterio podemos contar todos los afiches sobre la reforma agraria de Jesús Ruiz Durand, o los 20 dibujos sobre Iquitos –de la serie dibujando B- de Gilda Mantilla, o la carpeta de serigrafías, Arte al Paso, de E.P.S. Huayco, o incluso, la serie de 9 monotipias sobre papel de Pedro Peschiera, por solo citar algunos de tales conjuntos.

Es, por supuesto, con la intención de aclararnos acerca de tal criterio que la ocasión de escuchar a los protagonistas estuvo servida. Solo diré algunas palabras sobre el conversatorio del pasado martes 15. Resultaron importantes las respuestas de Jorge Villacorta y algunos de los conceptos de Rodrigo Quijano a las interrogantes planteadas.

A Sharon Lerner le interesó elaborar algunas preguntas, precisamente para situar la discusión sobre los criterios de selección de obra. A Gustavo Buntinx, le pareció pertinente elaborar una suerte de apología bizarra de la labor del CAAC y, a través de este, del MALI. Dos dimensiones señaladas por la primera, fueron, a saber, 1) ¿Qué vínculo existe –si hay alguno- entre el criterio de selección del CAAC y la serie de exposiciones de Arte Contemporáneo, Miradas de fin de siglo, promovidas por el mismo MALI?; y, 2) ¿Cómo dialoga con las demás una obra como Gabinete de la curiosidad (Gilda Mantilla-Raimond Chaves), que asume una perspectiva anti-museo?

No obstante, toda inquietud quedó suspendida, por una suerte de sombrilla discursiva -la de Buntinx- cuya retórica resultó de interés solo en la medida que aportaba una mirada peculiar, que además de ser la de un crítico de arte y curador, es también la de un coleccionista. En este sentido, tanto a Lerner como a Buntinx, les había tocado, en principio, un papel interesante de comentaristas de las obras y la sensación que se produjo fue la de un extraño cortocircuito.

No queda duda de que la empresa que se ha propuesto el CAAC en el MALI, resulta ser de suma importancia desde el punto de vista de la precaria plataforma institucional que en el Perú sostiene a una práctica como la del arte contemporáneo. Pero, por ejemplo, de las palabras de Villacorta y de Quijano se extrae una suerte de balance provisional de este primer año, el 2007, en el trabajo de la plataforma CAAC. Lo primero es el tema del aprendizaje. Si el CAAC lo conforman 33 personas, entonces, según Villacorta, de lo que se ha tratado en este año es de un proceso de mutuo aprendizaje no solo en la toma de decisiones, sino también en el sentido de ciertas obras que resultan de interés para los curadores. Según Quijano, el asunto es ¿Cómo lidiar con un proceso cultural tan heterogéneo como discontinuo para el caso del arte contemporáneo?

Entrando más en las obras seleccionadas para adquisición o aceptadas como donación, queda la sensación ya señalada por Lerner, y luego también por José Carlos Mariátegui, de que resulta necesario no olvidar la producción de video-arte local o, incluso, de arte desmaterializado. Curiosamente, una de las contadas adquisiciones de obra extranjera, es la estupenda obra en video de Liliana Porter, El zorro en el espejo. La insatisfacción, tal vez, se remita no tanto hacia las adquisiciones hechas en sí, sino a lo que se ha dejado de lado.

Y la pregunta es aquí: ¿aquello que se ha dejado de lado puede señalar, por ausencia, alguna característica del criterio de selección? La directora del MALI, y los críticos no están de acuerdo en el momento de responder a esta interesante pregunta, y esta es, al menos, la impresión que tengo.

En este sentido, resulta paradigmática la obra que se citó, una y otra vez, adquirida por el MALI en 2006. Es la lúdica pieza de José Carlos Martinat, Incarri-Realidad Stereo. Este proyecto, junta nuevas tecnologías y una reflexión sobre el uso del mito de Incarri no solo entre nuestros artistas e intelectuales, sino también como discurso vacío. Pero no solo eso. Esta pieza también maneja un discurso sobre el sentido de una intervención en el espacio urbano, y de la inestabilidad de toda imagen y toda palabra, cuando estas se transforman en una ruina o en un documento cultural.

La discusión sobre el criterio de selección de obra, también pasa por una cuestión del papel que cumplen los curadores, esta vez Quijano y Villacorta. Para nadie resulta claro cuál es el nivel de responsabilidad que les toca, pues, según creo entender, ésta se divide también entre los miembros de CAAC y la dirección del museo. Y sobre esto se ha hablado muy poco, salvo en los momentos que Villacorta, con su proverbial diplomacia, ha señalado que de lo que se trata es de un progresivo conocimiento de los límites de este tipo de aprendizaje, interno a las instituciones.

Al respecto, cabría decir, todavía, que se está privilegiando –al menos por ahora- una estética claramente objetual, colocando, muchas veces entre paréntesis, las dimensiones de proyecto, paradójicamente incluso, de algunas de las propuestas adquiridas. Resulta significativo que la propuesta de Martinat, por ejemplo, haya sido adquirida como pieza autónoma, como objeto. Esta suerte de confusión conceptual es posible que esté marcando una tendencia hacia el fetichismo del objeto, que se aprecia con claridad en la debilidad por obras como Leche de héroe de Alice Wagner o Indio (Yankee go home. Alter we drink our cokes) de Gian Carlo Scaglia. En este sentido resulta vital, como parte de todo este proceso de aprendizaje, una clarificación ni populista ni publicitaria sobre el sentido del arte contemporáneo para un espacio público como de hecho lo es el que tenemos en Lima. Asimismo, resulta crucial reflexionar, por ejemplo, acerca de cuál va a ser la manera como el CAAC va a procesar “obra”, que al interior de su universo (posterior a 1968) entre bajo la denominación de algún proyecto (por ejemplo, el Grupo Chaclacayo) cuyos “objetos” (quizás inexistentes en físico, aunque faltan investigaciones al respecto) solo sean parte de las “ruinas” de algo mayor.

Estoy seguro, que todo ello será parte de próximos debates sobre el sentido del arte contemporáneo en nuestra comunidad, sin falsos populismos, pero también, sin olvidarse de las necesidades de un público gratuitamente interesado, en todo aquello que quiera definirse como “arte”, aunque este sea “contemporáneo”.

25 de enero de 2008

14.1.08

BREVES: LA PIEL DE UN RÍO. LA AMAZONÍA EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO / EL CAAC EN DEBATE / UN AÑO RECOLECTANDO

LA PIEL DE UN RÍO. LA AMAZONÍA EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO

Christian Bendayán es el curador de la exposición “LA PIEL DE UN RÍO. LA AMAZONÍA EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO”. La cual será inaugurada este jueves 17 de enero, a las 7:30 p.m, en el Centro Cultural de la Universidad Nacional de San marcos.

“Más de una docena de artistas que utilizan la temática amazónica o materiales de esta región expondrán sus propuestas artísticas en la exposición La piel de un río. La amazonía en el arte contemporáneo. César Calvo de Araujo, Rember Yahuarcani, Lewis Sakiray, Harry Chávez, Miguel Andrade, Chiara Macchiavello y Adrián Portugal, son algunos de los artistas que participan”, es lo que podemos leer en el portal del Centro Cultural de San Marcos.

El marco musical de esta inauguración será el grupo musical arequipeño Los Chapillacs, con su repertorio de cumbia psicodélica.

EL CAAC EN DEBATE

Este martes 15 de enero, a las 7 pm, en el auditorio del MALI se realizará un conversatorio sobre la formación de las colecciones contemporáneas del Museo de Arte de Lima (MALI). El cual contará con la participación de Jorge Basadre, Gustavo Buntinx, Sharon Lerner, Natalia Majluf, Rodrigo Quijano y Jorge Villacorta.

“Como parte del programa MALI Contemporáneo, el 2007 entró en funcionamiento el Comité de Adquisiciones de Arte Contemporáneo (CAAC) del Museo de Arte de Lima, con el fin de prestar apoyo al MALI en el enriquecimiento de su colección permanente, la cual alcanzó el año pasado las mil obras producidas desde 1950. Este comité, presidido por Jorge Basadre y conformado por treinta y tres coleccionistas y amigos del museo, trabaja de la mano con los reconocidos críticos Rodrigo Quijano y Jorge Villacorta, quienes fueron designados como curadores del CAAC para el período 2007-2008.

Según Natalia Majluf, directora del MALI, ´El proceso de formación de colecciones públicas en un contexto como el nuestro es una tarea que impone exigencias distintas. Este conversatorio busca generar un espacio de reflexión sobre el proceso de constitución de colecciones y sus implicancias para la escena local y su proyección internacional´“. Podemos leer en la nota de prensa.

En el marco de este encuentro el 13 de enero del 2007 en el suplemento Dominical de El Comercio se publicó una entrevista a los curadores que dirigen el Comité de adquisiciones del MALI: Jorge Villacorta y Rodrigo Quijano. Esta entrevista a cargo del periodista Diego Otero puede ser leida aquí.

UN AÑO RECOLECTANDO

El artista mexicano Víctor Castro acaba de cumplir un año recopilando tapitas para su proyecto escultórico “Soy un recolector”.

“Lo que comenzó como un pequeño experimento es ahora un gran proyecto en camino y con muchas ganas de concluir pronto” cuenta el propio artista en su bitácora.

Además de tener un carácter lúdico, este artista fomenta el reciclaje y la cooperación: “yo creo que una persona que no te conoce, te puede ayudar” es la frase recurrente de este proyecto que anuncia novedades para este año 2008.

Se puede conocer y ver el registro de este proyecto aquí.

21.10.07

EN CULTURA SOMOS UN MENDIGO SENTADO EN UN BANCO DE ORO. Entrevista a Natalia Majluf

Francisco Tumi Guzman, periodista del periódico “El Comercio” de Lima, le hace una interesante entrevista a Natalia Majluf.

La idea de invertir en cultura y potenciar los museos en Lima como plataforma de memoria, y además como atractivo turístico, son las recomendaciones de la directora del MALI.

A continuación copio integra esta entrevista, que también puede ser vista aquí.

"EN CULTURA SOMOS UN MENDIGO SENTADO EN UN BANCO DE ORO"

La directora del MALI exhorta a invertir en un ámbito que, aparte de servir a los peruanos, aumentaría el potencial turístico de Lima

Por: Francisco Tumi Guzmán

Gracias a una donación de casi dos millones de dólares de la Fundación Interamericana de Cultura y Desarrollo del BID, el Museo de Arte de Lima (MALI), fundado hace más de medio siglo, culminará en los próximos meses una serie de decisivos proyectos de ampliación y remodelación, sobre todo de sus salas de exposición permanente, y con ello se convertirá en un museo de categoría mundial. Su directora, Natalia Majluf, habla en esta entrevista de las posibilidades de contar con una industria cultural y de la histórica indolencia del Estado frente al tema.

¿Será el MALI comparable a museos de Europa o Nueva York?
Por supuesto que sí. Tenemos la colección más completa de arte peruano, unas diez mil obras de todas las épocas, y el esfuerzo que se ha hecho este año por consolidar la colección contemporánea no tiene paralelo en la región. Sin embargo, creo que este logro del MALI no debería considerarse como el final del camino, sino el comienzo de un nuevo camino que hay que empezar a recorrer.

¿Se refiere a rescatar más museos?
Me refiero a poner la cultura en la agenda nacional. Esta gran noticia que tenemos en el MALI pone en evidencia una problemática que nadie ha mirado en los últimos tiempos ni ha discutido lo suficiente, pues es una problemática de país que no está en la agenda del debate público: no le interesa al Gobierno, no le interesa al sector privado y no le interesa a la prensa.

¿Alude al abandono del que es objeto la cultura?
Así es. En el Perú no hay un fondo de apoyo a la creación contemporánea de artes plásticas; no hay, como en otros países, una ley de exoneraciones tributarias para la cultura; no existe siquiera una buena ley de fundaciones; no hay prácticamente ninguna vía para financiar la cultura, para no hablar de las bibliotecas públicas o de la investigación; no hay tampoco tradición filantrópica. En los últimos años, además, se ha venido generalizando la peligrosa idea de que la cultura es solo para una élite, lo cual es terrible, pues lo único que hace es contribuir a que esa idea se convierta en realidad.

Siempre se va a decir que hay prioridades...
Yo entiendo que hay prioridades. Pero el hecho de que un país como el Perú --que tiene en la educación una de sus mayores debilidades y en el sector turismo, uno de los puntales de su economía-- no vea el potencial que tiene la cultura no solo es terrible, sino que pone de manifiesto una ceguera de grandes proporciones.

Pues la cultura es aprovechable incluso desde una perspectiva utilitaria.
Sobre todo desde una perspectiva utilitaria. Los museos conservan un patrimonio y lo hacen público. Si nosotros no fortalecemos nuestros museos, les estamos limitando a todos los peruanos el acceso a la cultura y al patrimonio peruano. Si esa no es la base fundamental de una política educativa y de inclusión social en asuntos culturales, yo ya no sé qué lo es.

¿Cómo convence a un político de que la cultura puede beneficiarlo?
Desde el MALI hemos tenido algunas conversaciones con Prom-Perú y con el Mincetur y vemos que, por lo menos en este gobierno, hay una clarísima comprensión del potencial de este asunto, que creo que es evidente para todos. ¿Cuál es, por ejemplo, el verdadero potencial turístico de Lima?

Que se pondrá de manifiesto el próximo año en las citas mundiales que tendremos aquí.
Lima no tiene grandes sitios arqueológicos, aparte de Pachacámac, que tampoco es fácil de apreciar. El gran capital, el gran activo que tiene Lima son sus museos, sus colecciones públicas. No hay en América Latina otra capital con colecciones comparables.

Sin embargo, el 'boom' de la gastronomía ha convencido a muchos de que la comida es el gran atractivo turístico.
El asunto de la comida ha demostrado que es posible generar consensos, que es posible armar y consolidar industrias en torno a algo que podría parecer intangible o incluso accesorio. Sin embargo, yo dudo mucho de que alguien se vaya a quedar un día más en Lima para comer. En cambio, estoy convencida de que si tuviéramos en Lima tres o cuatro grandes museos --que los podemos tener--, el panorama cambiaría por completo.

Del mismo modo que el Louvre, por ejemplo, articula una visita a París.
Por supuesto. Lima tiene el potencial para construir, en torno a sus colecciones, una verdadera industria, que además sería una extraordinaria inversión, pues no solo se construiría un espacio que serviría a la industria turística de una forma muy directa, sino que se estaría creando una infraestructura cultural para servir a la población local. Recordemos que Lima tiene ocho millones de habitantes.

Que prácticamente no reciben ninguna oferta cultural.
Estamos hablando de enriquecer la calidad de vida. ¿Qué hace un limeño un fin de semana? ¿Qué opciones tiene, aparte de irse a un centro comercial o a un cine? Un museo sirve al público en general, a las familias, a los visitantes, a los peruanos que vienen a Lima, a los limeños, al sector educativo y potencialmente a los más de 14 mil colegios de la ciudad. Y sirve, además, al millón y medio de turistas que vienen al Perú hoy y que se supone van a ser muchos más.

Esto parece muy claro, pero...
No hay discusión sobre la importancia de esa inversión, como tampoco hay discusión sobre la importancia de elevar el nivel de vida de todos los peruanos a través de servicios públicos de primer nivel. A lo mejor una exposición de arte contemporáneo no va a ser el éxito de masas que es el partido Perú-Paraguay, pero tampoco se trata de eso. Lo que sí importa es que se le ofrezca al público algo de primer nivel. Un museo, un centro cultural, una universidad tiene que promover la excelencia.

¿Quiénes constituyen el público principal del Museo de Arte?
El museo ha servido tradicionalmente a los sectores emergentes, sobre todo de los conos y del área en que nos ubicamos, que es La Victoria, el Cercado, Santa Beatriz. Queremos no solo que esto siga siendo así, sino que podamos atender a mucha más gente. Sin duda hay un apoyo importantísimo al museo de parte de la empresa privada y del sector A, pero el mayor usuario del MALI es el sector C. El museo es sostenido económicamente, en lo fundamental, por los sectores C y D. Estos son los sectores que le dan viabilidad y sostenibilidad al museo como misión y también financieramente.

¿Financieramente?
Es que el 65 por ciento de nuestros gastos operativos es cubierto por los cursos que dictamos. El funcionamiento del museo --sin contar publicaciones y adquisiciones y sin hacer ninguna inversión, es decir, solo abriendo la puerta-- cuesta un millón doscientos mil dólares al año. Recordemos que el museo no recibe un centavo ni del Estado ni de la municipalidad. Entonces año a año tenemos que producir ese monto con un enorme esfuerzo. Y si queremos hacer adquisiciones, mejoras, ampliaciones, pues...

¿Cuánto se necesitaría para construir esos tres o cuatro grandes museos de los que habla?
En realidad, la pregunta es: ¿Qué vamos a hacer como país? ¿Cuáles son los objetivos que nos vamos a fijar? ¿Es menos relevante la cultura que la defensa del país? Yo no creo. Sin embargo, le acaban de dar 600 millones de dólares a Defensa para comprar armas en los próximos 5 años. Yo te aseguro que no se han invertido 600 millones de dólares en cultura en toda la historia del Perú. ¿Por qué no es posible conseguir el 10 por ciento de eso para llenar vacíos históricos de una negligencia de 200 años en la atención de la cultura del Perú, que es nuestra mayor riqueza?

¿Percibes algún cambio en esta actitud?
Recién ahora hemos visto un interés por parte del gobierno de prestar su apoyo. El Mincetur, por ejemplo, ha mostrado interés por apoyar el proyecto de renovación del acondicionamiento turístico del primer piso del Museo de Arte para recibir mejor a los visitantes extranjeros y a los visitantes locales.

¿Qué podríamos ofrecer?
Lima tiene un enorme potencial en sus museos y en sus centros culturales. Podríamos tener teatros. El presidente García ha anunciado un teatro nacional. Espero también que la municipalidad termine el proyecto del Teatro Municipal. Es una vergüenza que Lima, con ocho millones de habitantes, no tenga un teatro digno de ese nombre. Por otra parte, tenemos edificios históricos inutilizados que podrían servir para guardar algunas de las fantásticas colecciones que tenemos. La ciudad tiene colecciones y potencial para constituir colecciones.

¿Te refieres a las que están encajonadas y abandonadas?
O inadecuadamente exhibidas. Hablo de colecciones públicas y privadas, pero sobre todo de colecciones públicas, por cuya conservación o mejoramiento no se ha hecho nada en décadas. Por eso decía que el MALI debe ser visto apenas como un primer paso. El Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, que queda en Pueblo Libre, debería ser el gran proyecto del país. Si lográramos en los próximos 5 años producir un proyecto de carácter internacional para su renovación, reubicación o lo que se decida hacer con él, habríamos avanzado como nunca. Esa debería ser nuestra prioridad: producir un proyecto.

¿Podría también convertirse en un museo de categoría internacional?
Ese museo tiene una de las colecciones más fantásticas de América del Sur. No es que haya tres colecciones iguales. Es única. ¿Qué vamos a hacer con ella? También debería actualizarse el Museo de la Cultura Peruana, ubicado en la avenida Alfonso Ugarte. Es un museo fundado y fomentado por Arguedas y Sabogal y que durante mucho tiempo fue también postergado. Tengo entendido que la actual gestión del INC hace esfuerzos en esa dirección, pero creo que estos asuntos deben ponerse en la agenda pública.

Eso conduce otra vez al financiamiento y a las prioridades políticas.
Deberíamos tener un fondo que permita que anualmente se pueda hacer una inversión en cultura, sobre todo en creación contemporánea, en conservación de patrimonio, en investigación y en humanidades. Esto involucra sumas relativamente reducidas, pero es clave para el fortalecimiento de la educación en el país y puede ser, además, el comienzo de una industria que pagaría con creces. Calculemos: si del millón y medio de turistas que llegan al Perú cada año, solo el 10 por ciento se queda un día más en Lima, estamos hablando de 150 mil personas. Y si cada uno deja en los circuitos culturales 100 dólares por ese día extra, ¿de cuánto estamos hablando?

Eso debería al menos abrirles los ojos a las autoridades.
Pero toda la problemática de la cultura no está siendo ni debatida ni pensada. ¿Alguien se ha puesto a pensar en las industrias culturales en serio? Somos un país donde más del 80 % de los visitantes corresponde a turistas culturales, pero no invertimos un sol en conservación del patrimonio. El patrimonio es fundamental, pues es la gallina de los huevos de oro. Sin embargo, hemos llegado al año 2007 y el Perú no tiene un registro nacional de patrimonio. Es vergonzoso. Es decir, si hay un tema en el que el Perú puede decir que es como un mendigo sentado sobre un banco de oro, es el tema de la cultura.

La situación de los museos es penosa y viene la reunión del APEC

Las autoridades están pensando en las grandes reuniones que habrá en Lima el próximo año. ¿Hay tiempo para organizar una oferta cultural apropiada para esos visitantes de primer nivel?
Creo que estamos un poco tarde. Hay asuntos de infraestructura que no se pueden resolver en un año. En el MALI, una parte de la obra sí se podría hacer en ese plazo, pero no conozco la situación del resto de los museos.

¿Qué recomendaría hacer en los meses que quedan?
Poner el énfasis en, por lo menos, informar adecuadamente, es decir, en un sistema de señalización y de información sobre los museos --mal que bien, tienen colecciones importantes-- y los sitios históricos, arqueológicos y culturales de Lima. Incluso con lo que hay ahora, Lima sigue siendo una oferta cultural relativamente interesante.

¿Cuál es esa oferta?
El Centro Histórico es fundamental, y ahí sí se pueden perfectamente hacer cosas en un año. Tengo entendido, además, que el Gobierno va a hacer un aporte muy importante a la municipalidad para que pueda hacer obras. Se ha hablado del parchado de pistas, pero imagino que se harán obras de restauración y de mejora del Centro Histórico.

¿Qué puede hacerse en materia de museos?
No conozco los proyectos de todos los museos, pero sí sé que hacer un proyecto y ejecutarlo no es tan fácil ni inmediato. Tengo entendido que el Museo de la Nación está haciendo un esfuerzo por renovar de manera significativa su museografía, lo cual me parece muy importante. Pero lo peor que podemos hacer es tapar el sol con un dedo: la situación de los museos peruanos es penosa. En realidad, tenemos que pensar en que quizá pasen 5 o 10 años antes de que venga otra reunión como la del APEC y que tenemos que prever eso desde ahora, para tener qué ofrecer.

Foto: Consuelo Vargas.

LA FICHA

Nombre: Natalia María Majluf Brahim.
Nacimiento: Lima, 12 de febrero de 1967.
Estudios: Historia del Arte en la Universidad de Boston. Maestría y doctorado en la misma especialidad en el Instituto de Bellas Artes de la Universidad de Nueva York y en la Universidad de Texas, respectivamente.
Trayectoria:
Antes de convertirse en el 2002 en directora del Museo de Arte, fue la curadora en jefe del mismo desde 1995.

17.10.07

Popular/Pop (Vanguardia, conflicto y modernidad). entrevista a Rodrigo Quijano en Presencia Cultural

El Programa Presencia Cultural, de TV Perú hace una entrevista a Rodrigo Quijano, curador de la exposición Popular/Pop (Vanguardia, conflicto y modernidad), dentro del proyecto Miradas del fin de siglo que se viene dando en el MALI.

Por medio de Arte Nuevo no esteramos que esta última exposición, de las cuatro que conforman esta serie, cierra el 11 de noviembre.

Dentro de algunos días estaremos haciendo mayores comentarios sobre esta exposición.

21.8.07

“POPULAR/POP (VANGUARDIA, CONFLICTO Y MODERNIDAD VISUAL)”. Visita guiada martes 21 de agosto. 6.30pm

Susy Sano, jefa de comunicación y prensa del MALI, me hace llegar la invitación a las visitas guiadas que hará Rodrigo Quijano, curador de “Popular/Pop (vanguardia, conflicto y modernidad visual)” a esta exposición.

A continuación esta información detallada.

No te pierdas las visitas guiadas gratuitas que el MALI ha programado a esta cuarta y última muestra de la serie Miradas de fin de siglo.

Las visitas estarán a cargo de Rodrigo Quijano, curador de la exposición.

CRONOGRAMA DE VISITAS GUIADAS:

INGRESO LIBRE. Hora: 6:30 p.m.
- Martes 21 de agosto
- Martes 25 de setiembre
- Martes 2 de octubre
- Martes 16 de octubre

ACERCA DE LA EXPOSICIÓN:
Presentada gracias al auspicio de Mercedes-Benz y Rímac Seguros, esta muestra -curada por Rodrigo Quijano- recorre una parte de la producción de las artes visuales locales y hace una reflexión crítica sobre el lugar de lo popular en el arte peruano. Asimismo, busca confrontar y cuestionar desde una perspectiva histórica, y no necesariamente cronológica, cómo cierta formalización "pop" es parte del perfil en que la cultura visual peruana se plantea una modernidad. “Pop en tanto obra vinculada al llamado arte pop, pero también en el sentido de masivo y popular, casi definitorio de un carácter nacional, en donde lo moderno ha sido por lo general visto como lo importado y ajeno; un carácter que ha ido modificándose y produciendo una modernidad propia y local a la vez”, precisa Quijano.

El curador plantea también una lectura sobre el cruce de lo popular, lo pop y lo político, “en la cual la masividad, el contorno de las modernidades y sus conflictivas versiones locales y sus extasiadas miradas sobre lo foráneo tienen algo que decir sobre el Perú, sus anhelos y sus realidades”.

Sobre esas coordenadas se arma esta última muestra de la serie Miradas de fin de siglo, importante proyecto con el cual el MALI reabrió su Sala de Arte Contemporáneo en noviembre de 2005.

Hasta el 21 de octubre de 2007
Museo de Arte de Lima (MALI)
Sala de Arte Contemporáneo
Jueves a martes de 10:00 a.m. a 8:00 p.m. (miércoles cerrado).
Ingreso: boletería (residentes: adultos: S/6.-; estudiantes y jubilados: S/5.-; escolares: S/3.-; domingos general: S/1.-).

Paseo Colón 125, Lima 1. Acceso por el Parque de la Exposición.
Estacionamiento disponible hacia la Av. 28 de Julio (Prolongación Petit Thouars).
www.museodearte.org.pe

14.8.07

LA HISTORIA AL MARGEN DE LA HISTORIA

En el marco de lo que fue ayer la presentación del crítico y curador mexicano Cuauhtémoc Medina en el auditorio del MALI. A continuación un texto del curador peruano Miguel López que hace precisiones muy importantes sobre el catalogo de la exposición "La era de la discrepancia. Arte y Cultura en Mexico 1968-1997”

Desde este espacio felicitamos la iniciativa del MALI, dentro de su proyecto MALI Contemporáneo, en traer a alguien que indudablemente es un referente del pensamiento latinoamericano.

LA HISTORIA AL MARGEN DE LA HISTORIA

Por: Miguel López

“¿Cómo se escribe la historia de lo que fue mantenido al margen de la historia? ¿Cómo entender el desvanecimiento de un momento cultural y las posibilidades que abre su rescate público?” se preguntan Olivier Debroise y Cuauhtémoc Medina en el ensayo que abre el extenso y voluminoso catálogo de 473 páginas de la exposición La era de la discrepancia. Arte y Cultura Visual en México. 1968-1997. La muestra, co-curada también por Pilar García de Germenos y Álvaro Vásquez Mantencón, plantea así una reconfiguración de las coordenadas del arte crítico mexicano de las cuatro últimas décadas. Y aunque si bien se detienen en el año de 1997 el análisis les alcanza para observar las últimas transformaciones del arte y su discusión en la esfera pública (La panadería, Curare, etc.) como una posibilidad de repensar las transiciones del presente.

La pregunta resulta clave: ¿Cómo se escribe la historia de lo que fue mantenido al margen de la historia? Así, la historia aparece como la construcción arbitraria de enunciados que es para luego verse interpelada con el acto mismo de relectura, permitiendo el posicionamiento de nuevas trazas visuales antes invisibles. Pero ¿cómo inscribir estos procedimientos de experimentación y apuestas artísticas disidentes sin comprometer su sentido? ¿Cómo mantenerlas unidas a la conflictividad social que les dio origen? ¿Cómo penetrar en cada uno de estos vestigios para poder dar visibilidad a los trances tan propios de una época? Pero incluso antes de ello: ¿Por qué y para qué propiciar este rescate?

La estrategia curatorial entonces asume de modo acertado dos formas de operatividad simbólica en el campo del arte: el trabajo de reconstrucción, restitución y reposicionamiento físico de un conjunto de obras deliberada o involuntariamente olvidadas, junto con otras que marcan claramente su orientación disidente y ofensiva frente a formatos, representaciones, tradiciones y discursos. Y en un segundo lugar, y quizás más significativo aún, el resane paulatino del tejido historiográfico, es decir, la recuperación y puesta en circulación de una serie de imágenes, gráfica, borradores, textos y escritos en prensa (de la época) en la publicación. Este resane no se encuentra inscrito únicamente en la recuperación misma sino en la oportunidad que la publicación permite de generar nuevos discursos alrededor de ellas.

Un trabajo que el crítico chileno Justo Pastor Mellado no dudaría en llamar ‘curaduría productora de infraestructura’ por su potencialidad de generar herramientas de lectura e hitos interpretativos para segmentos de producción habitualmente invisibles, o allí donde el trabajo de historia era inexistente. De este modo el libro, editado por Olivier Debroise y con ensayos de más de una decena de investigadores, se convierte también en una adecuada plataforma para impulsar futuras voces discrepantes.

“Estamos plenamente conscientes que este relato dejado de lado, trata demasiado someramente e incluso aborda tendenciosamente, una multitud de episodios, obras de artistas y sectores culturales enteros. Queremos creer que la mayor parte de esas omisiones o sesgos no son fallas o derivan de la ignorancia, sino que simple y llanamente implican un juicio. Nos cuenta tanto trabajo entender a quien piensa que solo hay una verdad, como el que cree que todas las proposiciones tienen un valor equivalente. En efecto, no todo nos da lo mismo: esta muestra responde a la persuasión de que la intervención y el deseo suelen expresarse de modo exaltado y contradictorio, bajo propuestas incompatibles, extremistas y emocionantes, y no en la asepsia del término medio. En ese sentido, este proyecto se fue haciendo de principio a fin, gracias a un entusiasmo crítico. A nadie debe sorprender que nuestro punto de vista sea, como recomendaba Baudelaire, eminentemente 'exclusivo' pues sólo así se 'abren horizontes', y que nuestra visión del pasado se entienda como 'crítica' sólo en la medida en que es 'apasionada, parcial y política'".

Articulado en nueve secciones (Salón Independiente; Mundo Pánico; Sistemas; Márgenes Conceptuales; Estrategias Urbanas; Insurgencias; La identidad como utopía; La expulsión del paraíso; e Intemperie) el recorrido que plantea parece tener también puesto los ojos en los modos en que se ha recibido el arte mexicano actual en el contexto internacional, aquellas genealogías invisibles a las cuales responde –en el ensayo introductorio Medina y Debroise plantean un ejemplo claro de distorsión histórica en un ensayo de B. Buchloh sobre Gabriel Orozco-. Así, esta recomposición de escena intenta también interpelar la mirada exterior posada sobre el arte mexicano desde su internacionalización. Por ello muchas de las estrategias visuales recuperadas mantienen estrecha relación con las prácticas críticas más recientes, desde las instalaciones hasta el arte conceptual, evidenciando su clara voluntad de trastocar e interferir los referentes habituales de narrativas, obras y artistas.

La posición de los curadores es clara y por ello tanto más –o necesariamente- discutible. La reivindicación de la actitud discordante frente al arte, el cuestionamiento de sus soportes, de sus funciones asignadas, de sus lecturas y alcances, pone en evidencia también la voluntad de construir una historia otra del arte mexicano.

Traigo a colación estos primeros comentarios sobre el catálogo –primeros, efectivamente, ya que exige un análisis minucioso de cada una de sus secciones- dado que el curador y crítico mexicano Cuauhtémoc Medina se encuentra actualmente en Lima y dará una conferencia sobre la exhibición este lunes en el Museo de Arte de Lima. Pero además porque me parece que está publicación –ojo, hablo del libro y no de la exposición que aún no he visto- marca uno de mejores ejemplos recientes de apuesta histórica y recuperación de la memoria en América Latina.

La exposición termina el próximo mes de setiembre y se está organizando además un Simposio en la UNAM que permitirá ahondar en los procesos últimos de rescate del arte crítico titulado Recargando lo contemporáneo. Estrategias curatoriales de rescate del arte reciente. En este evento se pondrán en discusión y contraste otros proyectos curatoriales de recuperación histórica como Global Conceptualism. Points of Origin. 1950-1980s (Rachel Weiss, Chicago); Orígenes del arte conceptual en Colombia (Alvaro Barrios), Polish Socialist Conceptualism of the 70s (Lukasz Ronduda), Instituto Di Tella Experiencias ’68 (Patricia Rizzo, Argentina), y con la presencia también de invitados como Christoph Grunenberg, director de la Tate Liverpool; la teórica brasiela Suely Rolnik -quien tiene un extenso estudio sobre la obra de Lygia Clark-; Connie Butler quien acaba de curar una exposición titulada Wack! Art and the Feminist Revolution en el MOCA de Los Angeles; entre otros investigadores. Ya anunciaré luego el programa completo.

[imagen 1: carátula del catálogo La era de la discrepancia / imagen 2: NO GRUPO (Maris Bustamante, Melquíades Herrera, Alfredo Núñez y Rubén Valencia. Activo entre 1977 y 1983) Montaje de momentos plásticos, 1981, Carteles diseñados por el No Grupo, impresos en México, D. F., para el Primer Coloquio de Arte No Objetual, Medellín, Colombia, 1982, Impresión en offset; 57 x 87 c/u, Colección Maris Bustamante / imagen 3: ULISES CARRIÓN (1941-1989). Death of an Art Dealer / La muerte del Art Dealer, 1982, International Media Meeting y Agora Foundation Productions, Maastrich, Transferencia a video digital del cortometraje en 16 milímetros; 19 min. 57 seg. en loop. © Netherlands Media Art Institute Montevideo/Time Based Arts / Las últimas dos imágenes han sido tomadas de la web de la exposición. © La era de la Discrepancia, UNAM, 2007 / Las citas han sido tomadas del primer ensayo del libro "Genealogía de una exposición" de Debroise y Medina].

11.8.07

CUAUHTÉMOC MEDINA EN EL MALI

Como muchos ya deben saber, este lunes 13 de agosto estará en el auditorio del MALI el crítico y curador mexicano Cuauhtémoc Medina, la cita será a las 7.30pm. A continuación copio la información de la página del MALI.

CONFERENCIA DEL CRÍTICO MEXICANO CUAUHTÉMOC MEDINA.
En el marco del Proyecto MALI Contemporáneo.

En el marco del proyecto MALI Contemporáneo, el Museo de Arte de Lima presenta gracias al apoyo de la Embajada de México y la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, una conferencia a cargo de Cuauhtémoc Medina, influyente crítico y curador mexicano que ha tenido una destacada trayectoria internacional. Actualmente se desempeña como Curador Asociado de Colecciones de Arte Contemporáneo de la Tate Gallery del Reino Unido. En el año 2002, como curador de México en la tercera (y última) Bienal Internacional de Lima, Medina produjo con Francis Alÿs la obra Cuando la fe mueve montañas, considerado un hito en el escenario de las artes plásticas peruanas.

La conferencia estará dedicada a la gran exposición "La era de la discrepancia. Arte y Cultura en Mexico 1968-1997” que curó con Olivier Debroise para el Museo Universitario de Ciencias y Arte (MUCA) en México y que fue inaugurada en marzo de 2007

Lunes 13 de agosto, 7:30 p.m.
Lugar: Auditorio del MALI
INGRESO LIBRE.